El origen de las serpientes: un indudable parentesco con los lagartos (parte 1)

                                                 
                                               Petrolacosaurus kansensis

El fósil más antiguo atribuido a un reptil fue encontrado en Escocia, en un terreno del Carbonífero inferior (Era Primera) con una antigüedad entre 330 y 340 millones de años. Se trata de un animal de unos 20 cm de longitud, con un gran cráneo anápsido, como el de las tortugas. Los anápsidos han dado lugar a dos grupos principales caracterizados así mismos por la forma de su cráneo: los sinápsidos y los diápsidos.
Puesto que los sinápsidos dieron origen a los mamíferos, aquí solo nos ocuparemos de los diápsidos, ya que entre ellos se encuentran los antepasados de las serpientes. El diápsido más antiguo Petrolacosaurus kansensis, fue descubierto en Estados Unidos, en terrenos del Carbonífero superior que se remonta a unos 300 millones de años. Media 40 cm y probablemente era un insectívoro terrestre.
Los diápsidos se separaron rápidamente en dos grupos principales: los arcosaurios y los lepidosauriomorfos. De los primeros, que incluyen dinosaurios y pterosaurios, en la actualidad solo subsisten los cocodrilos y las aves, descendientes de ciertos dinosaurios. De entre los grupos fósiles, relacionados con los lepidosauriosmorfos, los plesiosaurios, los ictiosaurios y los placosaurios eran marinos. Los lepidosaurios, otro grupo de lepidosauriomorfos, comprenden los esfenodontos (con sólo Shenodon, el tuátara de Nueva Zelanda) y las serpientes.
De la fauna actual, los animales más estrechamente emparentados con las serpientes son los lagartos y los lagartos vermiformes. Estos tres grupos, todos lepidosaurios, constituyen los escamosos (provistos de escamas).
Los lagartos vermiformes, que a veces se incluyen dentro de los lagartos comunes, son animales serpentiformes y excavadores con surcos cutáneos que les confieren un aspecto anillados y les da la apariencia de gusanos grandes. A excepción de una especie que ha conservado sus patas delanteras muy cortas, carecen de extremidades y han perdido los dos arcos temporales. Las serpientes también han perdido ambos arcos y su cuerpo es alargado y carecen de patas y de parpados móviles. No obstante, hay que decir que los lagartos vermiformes y algunos lagartos comunes presentan estas mismas características.

Las serpientes se diferencian de los lagartos vermiformes por carecer de anillos, pero a veces se asemejan tanto morfológicamente que sólo pueden distinguirse por criterios anatómicos (osteología craneal y vertebral, estructura de la retina y el cristalino). Basándonos únicamente en las características anatómicas de las especies actuales, podríamos pensar que los lagartos y las serpientes descienden de un antepasado en común. De hecho en la actualidad se admite que las serpientes se originaron a partir de los lagartos vermiformes. 




En la imagen una anfisbena que es un ejemplo de lagarto vermiforme. 







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