El origen de un asesino


                                                                 VIH-SIDA

Una de las enfermedades más aterradoras del mundo es también una de las más misteriosas. El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) surgió aparentemente de la nada, y cuando fue reconocido por primera vez a principios de los años ochenta, nadie sabía cuál era su causa ni de dónde provenía. Los científicos compitieron para resolver el misterio y, al cabo de unos años, habían identificado el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) como el agente infeccioso causante del SIDA. Una vez identificado el VIH, la atención se volcó hacia la cuestión de su origen. Para encontrar la fuente del VIH fue necesario aplicar un enfoque evolutivo. Preguntar “¿de dónde vino el VIH?” es en realidad inquirir “¿qué clase de virus fue el antecesor del VIH?” Los biólogos que examinan las cuestiones de ascendencia reciben el nombre de sistematistas.

Los sistematistas buscan establecer categorías de organismos de acuerdo con su historia evolutiva, así como construir clasificaciones que reflejen con precisión la estructura del árbol de la vida. Cuando un sistematista llega a la conclusión de que dos especies están estrechamente emparentadas, ello significa que ambas especies comparten un ancestro común reciente, a partir del cual evolucionaron. Los sistematistas que exploraron la ascendencia del VIH descubrieron que los parientes más cercanos del VIH no se cuentan entre los demás virus que infectan a los seres humanos, sino entre los que infectan a los monos y antropoides.


De hecho, las investigaciones más recientes acerca de la historia evolutiva del VIH han permitido concluir que el pariente más cercano del VIH-1 (el tipo de VIH que es el causante principal de la epidemia mundial de SIDA) es una cepa viral que infecta a una subespecie particular de chimpancé que habita en espacios limitados de África Occidental. Así pues, el antepasado del virus que ahora conocemos como VIH-1 no evolucionó a partir de un virus humano ya existente, sino que de alguna manera debió saltar de los chimpancés de África Occidental a los seres humanos.



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Bibliografía

Audesik, Gerry & Byers, Bruce (2004) Biología, ciencia y naturaleza. México, Pearson educación.