La cueva de los sueños olvidados

En La cueva de los sueños olvidados, Werner Herzog goza de acceso total a la cueva de Chauvet y sigue a un grupo de científicos e historiadores mientras investigan uno de los más grandes descubrimientos y logros de la humanidad. Utilizando tecnología 3D, Herzog y su equipo captan la belleza mítica y enigmática de la cueva, la cual tiene pinturas y marcas creadas entre 10 000 y 32 000 años atrás. El significado del arte permanece indescifrable. Quizá indique el comienzo de la historia del arte, el momento en el cual el hombre trascendió́, por primera vez, el dominio del cuerpo para dejar una marca en una superficie externa que superaría su existencia y, posiblemente, representaría el acceso al mundo espiritual. Al igual que en el resto de su obra, Herzog logra encontrar un personaje extraordinario que ilumina otro aspecto de nuestra naturaleza: un individuo que destaca por una característica física particular. Este personaje se convierte en el punto de conexión entre nosotros y el hombre paleolítico, mientras el legado artístico de la humanidad yace en la huella de su mano. El pasado y el futuro convergen en el presente mientras Herzog acerca nuestros sueños a los sueños colectivos de la humanidad a lo largo de miles de años. La película es testigo de la experiencia compartida que constituye el núcleo de la existencia humana, y probablemente también es lo más cerca que llegaremos a ésta, por lo menos en un estado consciente.

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