Instintos en las lombrices de tierra.


El sistema nervioso de la lombriz de tierra consistiese sólo en simples mecanismos reflejos, como los que han sido examinados, tendría poca o ninguna posibilidad de aprendizaje. Un mecanismo de neuronas como el descrito para el aparato locomotor permite sólo ciertos movimientos determinados. Como se indicó anteriormente, la disposición de las neuronas comprende mucho más de lo que se puede representar claramente en un esquema. El aparato locomotor comprende otros caminos para los impulsos, que hacen posibles muchas variantes de los sencillos movimientos descritos.
Se han hecho estudios para descubrir si un sistema nervioso tan sencillo como el de la lombriz de tierra es capaz de aprender por experiencia. Se dispuso un 'conducto de forma T invertida  con entrada para la lombriz por el sitio A; para salir, el animal tenía que torcer a la derecha o a la izquierda; el paso de la derecha (del lector) estaba provisto de electrodos capaces de dar a la lombriz una descarga desagradable, mientras que el de la izquierda estaba libre. Después de unos 100 ensayos la lombriz aprendió a ir directamente todas las veces al paso de la izquierda: es por consiguiente claro que la lombriz de tierra tiene un sistema nervioso que permite ligeras modificaciones de conducta para atender a las exigencias del medio, pero es igualmente claro que en circunstancias ordinarias la lombriz es casi por completo un organismo de reflejos.

En general se puede decir de los animales, que existen dos factores fundamentales en su conducta: «Un sistema de acción fijo invariable y heredado de tipo reflejo e instintivo, y una capacidad de modificación individual o de aprendizaje por experiencia ». La conducta de las lombrices de tierra está dirigida casi totalmente por el primer factor.
Instintos en las lombrices de tierra.


Además de los actos reflejos, relativamente simples, que se han descrito antes, como la locomoción o el alejamiento del peligro, las lombrices de tierra presentan otros tipos de conducta mucho más complicados, como los que muestra al hacer sus galerías o al procurarse el alimento. Cada lombriz de tierra construye su galería y dispone de los materiales de desecho de la misma manera y con los mismos resultados que lo hace cualquier otro individuo de su especie; es exactamente el modo como las lombrices de tierra han hecho sus galerías desde que tenemos noticias. Ninguna lombriz ha aprendido de sus antepasados el modo de construir las galerías, pues en estos animales no existen cuidados paternales y los jóvenes se desarrollan independientemente; además, la lombriz de tierra no tiene ojos y por tanto apenas podría aprender por imitación aun en el caso de que se le ofreciese oportunidad para ello. Sin embargo, toda lombriz joven, sin haber aprendido, se pone a construir una galería exactamente como las de sus antepasados. Una aptitud que no es adquirida tiene, por fuerza, que haber sido heredada. Estas aptitudes y tendencias heredadas se llaman ordinariamente instintos.
Un instinto, como un reflejo, es «un sistema de acción fijo invariable y heredado». Lo mismo que los reflejos, los instintos parecen relacionados con un tipo determinado en la disposición de las neuronas, de manera que una vez que se aplica el estímulo adecuado, toda la serie de actos comprendidos en la conducta instintiva sigue como cosa necesaria. Los actos instintivos se realizan muy perfectamente y de ordinario producen alguna ventaja al animal, como la construcción de guaridas, la evitación de enemigos, el alimento o el apareamiento.
En situaciones extraordinarias en que la conducta instintiva es peligrosa, se realizará con la misma precisión que en los casos en que es útil. Todo esto constituye un poderoso argumento en favor de que estos tipos de conducta son consecuencia de la estructura del sistema nervioso.


Del libro "Biología pedagógica" de W.L Eikenberry y R.A Waldron