Guía del estudiante: Como entender el leer, el escribir, el hablar, el escuchar y el pensar


El leer, el escribir, el hablar y el escuchar son fundamentales en su éxito como estudiante. Por ejemplo, si es un lector diestro, puede dominar una asignatura con leer solamente el libro de texto, sin necesidad de conferencias o discusiones en clase. Hay muchos lectores diestros que se convirtieron en personas educadas gracias a la lectura, como, por ejemplo, Abraham Lincoln.

Considere la redacción. El arte de redactar nos obliga a explicar lo que conocemos y lo que desconocemos. A menudo vivimos bajo la ilusión de que entendemos una idea hasta que la tratamos de expresar por escrito. Así es que nos damos cuenta que la materia es más complicada que lo que pensamos. Redactar para aprender es una herramienta muy poderosa en el proceso de aprendizaje profundo. Acostúmbrese a escribir para que aprenda mejor.

Hablar es también una herramienta poderosa. Si podemos explicar lo que aprendemos a otra persona, esto nos ayuda a alcanzar un nivel de mayor profundidad del tema. Por eso es que muchos dicen que “enseñando se aprende”. El iniciar un diálogo con otros aprendices es una herramienta poderosa para aprender. Hablar con claridad y precisión sobre lo que aprendemos consolida lo que sabemos. Aproveche las oportunidades para expresar lo que has aprendido.

Escuchar es, quizás, la menos entendida de las cuatro modalidades de comunicación de las cuales hablamos aquí. Mucho del proceso de escuchar de los seres humanos es pasivo, superficial y falto de crítica. Escuchar pobremente nos lleva a un entendimiento pobre y a malos entendidos. Es importante reconocer que leer, escribir, hablar y escuchar son modalidades del pensamiento. Su meta primordial como estudiante debe ser aprender a leer, escribir, hablar y escuchar bien.

Afortunadamente, los cuatro están interrelacionados y aprender cómo dominar uno, ayuda a dominar los otros tres. Por ejemplo, es importante ser claro, preciso, exacto, relevante, sensible a la complejidad y abierto a la situación según se requiera, así como enfocado en los puntos de vista pertinentes, cuando se habla, escribe, escucha o lee. A continuación, unas sugerencias:

1. Leer: Acostúmbrese a leer atenta y estructuralmente. Lectura atenta: deténgase luego de cada párrafo y resuma, en forma oral o escrita, lo que se dijo. Adquiera el hábito de decir la “idea esencial” en un texto. Lectura estructural: Lea atentamente el índice y las introducciones. Resuma, en forma oral o escrita, las ideas centrales del libro. La lectura estructural le da una visión global que le permite decidir en qué se concentrará.

2. Escribir: Acostúmbrese a redactar resúmenes de las ideas básicas y de las relaciones entre éstas. Lea y explique lo que ha escrito a otros.

3. Hablar: Acostúmbrese a explicar lo que ha aprendido a otros. Mientras mejor lo explique, mejor entenderá.


4. Escuchar: Acostúmbrese a preguntar a aquellos a quienes escucha. Asuma su punto de vista. Pida que le corrijan. Mientras mejor exprese los pensamientos de los demás, mejor los entenderá.


Bibliografía. 

Paul, Richard & Elder, Linda. Cómo estudiar y aprender una disciplina. Fundación para el pensamiento crítico, 2003.