Introducción a la Ciencia del Comportamiento (ETOLOGÍA)

                                                              Juan Carranza 

La etología es una disciplina vibrante y en crecimiento. Creo no equivocarme al intuir que esto es especialmente notable en el mundo hispano parlante, y que Juan Carranza, nuestro inspirado y tenaz editor, ha de haber pensado en producir un libro de introducción a la etología a partir de su experiencia directa del enorme interés reinante. Me place que lo haya hecho. En poco tiempo, tuve la suerte de participar en una variedad de eventos etológicos en España incluyendo el XXIII Congreso Internacional de Etología, el IV Congreso Español y I Iberoamericano de Etología, seminarios etológicos especializados organizados por la Fundación Juan March y por la Fundación Científica Europea y un curso de postgrado con cientos de estudiantes de todo el país. Los rasgos comunes en todos estos eventos fueron claros: una inmensa participación de estudiantes y de investigadores jóvenes, una multitud de proyectos iniciados recientemente, objetivos y preocupaciones compartidos con las más establecidas escuelas etológicas del extranjero, estrecha integración e intercambio con el resto de toda Europa y entre la Península Ibérica y Latinoamérica, y por sobre todo una magnífica camadería entre los contribuyentes de varias universidades. Todo parece indicar que se dispone de la materia prima esencial (los recursos humanos) para un desarrollo energético y armonioso, beneficiándose de experiencias y teorías universales pero al mismo tiempo promoviendo el interés por especies poco estudiadas y modos de pensar nuevos.

Si este libro logra (como creo que hará) capitalizar este entusiasmo reciente y vigoroso y transmitir la fascinación por la mirada etológica a una audiencia aún más amplia, su función habrá sido lograda. ¿Qué es esto de la mirada etológica? Es simplemente el ver el comportamiento como una expresión más de lo viviente, y por lo tanto sujeto a las leyes que controlan el resto de la biología. Los biólogos ven la vida como un fenómeno con continuidad histórica, con un origen probablemente único (sobre el que abundan teorías e incertidumbres) y una larga historia de cambios.

En el curso de esta historia se diversifican y modifican las especies, predominantemente por un proceso de inigualable simplicidad: la selección natural Darwiniana. Hoy percibimos y aceptamos que desde el punto de vista biológico (que no es el único posible), las explicaciones de los fenómenos de la conducta deben dar cuenta o estar al menos en armonía con esa visión de la historia de la vida, que constituye el núcleo teórico de la biología contemporánea. Pese a una diversidad de intereses y perspectivas, este núcleo teórico es compartido entre quienes contribuyen a este libro, y da coherencia a la ciencia etológica que intentamos introducir en este volumen. La etología se distingue de otros estudios del comportamiento y de las diversas corrientes de la psicología con interés en lo mental por su constante intento de entender el comportamiento en su contexto natural, y por integrar diversos niveles de explicación.

Este libro está organizado alrededor de este enfoque. Luego de una sección introductoria donde se presentan las bases metodológicas e históricas de la disciplina, siguen dos secciones en las que una diversidad de temas de etología básica son desarrollados con referencia al esquema metodológico introducido en el primer capítulo: la constante interdigitación de las explicaciones históricas (filogenia y ontogenia) con las funcionales (valor adaptativo de la conducta) y mecanísticas (causas inmediatas del comportamiento). 

Finalmente, el libro concluye con dos áreas de aplicación que están adquiriendo creciente importancia: la importancia de los estudios comportamentales en la producción animal y el desarrollo de bases científicas para fundamentar los juicios referidos al problema ético derivado de la experiencia afectiva en especies diferentes de la nuestra.


Editar un libro es una tarea difícil e ingrata. Es bien sabido que el crédito por los aciertos en cada capítulo suele ser atribuido al autor mientras que las deficiencias –si existen– suelen ser puestas en la cuenta del editor. En tanto contribuyente a este volumen quisiera lograr, al menos en parte, revertir ese hábito. La existencia del libro en sí, y buena parte de los aciertos en el mismo, se deben en una enorme medida a la capacidad organizativa y el inspirado entusiasmo que Juan Carranza nos consiguió transmitir, y los errores o deficiencias que quizás detecten nuestros lectores obedecen a las limitaciones de los autores.