Richard Dawkins. "Evolución: el mayor espectáculo sobre la tierra."

                                                            foto: Benito Pajares

Cada día aparecen nuevas pruebas que respaldan la evolución, y son más sólidas que nunca. Al mismo tiempo, aunque resulte paradójico, la oposición mal informada también cobra más fuerza de la que puedo recordar. Este libro es mi resumen personal de las pruebas que demuestran que la «teoría» de la evolución es un hecho real —tan irrefutable como cualquier otro hecho de la ciencia—.


Este no es el primer libro que escribo sobre la evolución, y debo explicar qué es lo que lo hace diferente. Podría definirse como mi eslabón perdido. El gen egoísta y El fenotipo extendido ofrecían una versión poco habitual de la conocida teoría de la selección natural, pero no hablaban sobre la evidencia de que la evolución realmente haya ocurrido. Mis tres libros siguientes, cada uno a su manera, trataban de identificar, y de deshacer, distintas barreras del conocimiento. Estos libros, El relojero ciego, El río del Edén y (mi favorito) Escalando el monte improbable, respondían a preguntas como «¿qué utilidad tiene medio ojo», «¿qué utilidad tiene media ala?», «¿cómo puede funcionar la selección natural si la mayoría de las mutaciones tienen efectos negativos?». No obstante, aunque estos tres libros despejaban algunas dudas importantes, no mostraban pruebas reales de que la evolución sea un hecho. Mi libro más extenso, El cuento del antepasado, exponía todo el curso de la historia de la vida, en forma de una especie de peregrinaje chauceriano en busca de antepasados, hacia atrás en el tiempo, pero de nuevo asumía como cierto el hecho de la evolución.