Aprender y enseñar ciencia: del laboratorio al aula y viceversa.

                                                                Diego A. Golombek

Este documento constituye un aporte para la reflexión sobre la enseñanza de las ciencias en el marco del IV Foro Latinoamericano de Educación organizado por la Fundación Santillana, bajo el lema “Aprender y enseñar ciencias. Desafíos, estrategias y oportunidades”. El tema de este Foro no podría ser de mayor actualidad, dada la creciente importancia que se le está otorgando a la ciencia, así como a la educación y la alfabetización científicas no solo en la región sino también en el resto del mundo. Al respecto, cabe destacar que 2008 ha sido declarado “Año de la Enseñanza de las Ciencias” en la República Argentina, un hecho que no solamente dista de ser simbólico sino que cristaliza una genuina preocupación por la crisis en el área, por cuyas falencias sufre no solo el campo profesional específico sino toda la ciudadanía.

Es interesante detenerse en los conceptos principales del título de este foro. En principio, no se trata únicamente de cómo enseñar la ciencia –sobre lo cual hay amplia bibliografía y un vasto campo de experiencias que pueden ser compartidas e imitadas– sino también de los procesos que ocurren en quien aprende y ejercita las ciencias (tanto sea el alumno de niveles básicos o superiores como el docente en distintas etapas de su formación). Ambos campos –el de enseñar y el de aprender– han experimentado diversas transformaciones en las últimas décadas, en lo que se refiere a los contenidos y a los métodos implementados o sugeridos, pero lo cierto es que el desafío del título es mayúsculo: hay una enorme crisis en el sector que se ve reflejada en el magro desempeño de la región en las evaluaciones internacionales, en el abismo entre la educación en ciencias en el nivel secundario y el universitario, en la falta de vocaciones científicas en nuestros estudiantes –hecho particularmente grave en regiones de economías emergentes que necesitan expertos en ciencia y tecnología en grados crecientes– y, por último, en la deficiente alfabetización científica de la población, lo cual en el mundo contemporáneo (en el que se requiere cada vez más la toma de decisiones relacionadas con la ciencia y sus consecuencias) es sencillamente imperdonable.