Cuando el hombre encontró al perro- Konrad Lorenz


                                                         Konrad Lorenz 

Cuando el hombre encontró al perro. En la investigación histórica, el hombre intenta llegar retrospectivamente al momento, y su situación, en que actuó la causa primigenia de un acontecer cuyos resultados tiene ahora ante él. Se trata, pues, de una labor difícil y prolija en la que el método y la intuición desempeñan papeles decisivos. Hay que ir acumulando información de toda índole para, después, ordenarla, y una vez ordenada, tratar de interpretada de forma que en la trama argumental resultante encajen a la perfección todos los datos y puntos de referencia de que se dispone. Pero aun en el caso de que se consiga esto, tampoco se tiene la seguridad de que, en efecto, el proceso evolutivo siguiera el camino apuntado por una interpretación concreta, en apariencia correcta, ya que a una situación dada se puede llegar, al menos en teoría, por varios caminos distintos. O, dicho en otras palabras: el hombre no está en condiciones, hoy por hoy, de copar la totalidad de los componentes que concurrieron en un proceso evolutivo cualquiera.

Lo dicho explica la prudencia, la ponderación, la modestia incluso de que hace gala Konrad Lorenz al hablamos del momento histórico y la forma en que surgió la amistad entre el hombre y el perro. Lejos de pontificar, nos dice humildemente cómo ocurrió o pudo ocurrir este hecho singular.

Nos encontramos en el paleolítico; el hombre vive en pequeñas comunidades trashumantes, escoltadas de día y de noche por manadas de chacales que se mantienen siempre a prudente distancia. En un momento dado, el hombre descubre la utilidad del chacal (canis aureus), padre de nuestro perro doméstico de hoy, y se gana su compañía, primero, y su amistad, después. A partir de ahora, el chacal será su guía y compañero inseparable.


El hecho reviste una importancia extraordinaria si tenemos en cuenta que se trata, a buen seguro, de la primera vez que un animal -el hombre- pone a su servicio otro -el perro- mediante un convenio tácito que redunda en beneficio de ambos. Seguir leyendo...