Febrero loco y Hunter otro poco


Así como el mes de febrero puede ser demasiado loco, casi afrodisiaco con hormonas de jóvenes volando por los aires en busca de encuentros sexuales o amores complacientes, un viernes 13 también puede resultar como un mal augurio, un día satánico, un día en el que la mala suerte te persigue. Fue ese día, mezcla de amor y superstición del año de 1728 que nace John Hunter, en el pueblo de Glasgow, Escocia.

John fue observado y curioso, y esta curiosidad lo llevo a descuartizar pequeños insectos, ranas y sapos. A medida que fue creciendo se volvió un mal estudiante para otras cosas que no fuesen relacionados con la historia natural. Su vocación estaba por salir a la luz.
A la edad de 20 años se trasladó a Londres con su hermano mayor William Hunter un reconocido cirujano que practicaba ginecología, y daba clases de anatomía, John se interesó cada vez más en las estructuras que forman el cuerpo humano y la función que ejercía cada uno de ellos.

En 1761 formó parte del ejército británico como médico cirujano, y amante de su oficio las noches eran de sumo cansancio, es decir, trabajaba mucho y dormía muy poco. Así, John poco a poco fue dejando su legado en el mundo de la medicina comparada y la patología.
Después de tanta experiencia generó su propia filosofía que lo llevaría a cometer actos atroces para algunos y una verdadera experimentación para otros. Para el año de 1767, la prostitución se presentaba a flor de piel, y las enfermedades de trasmisión sexual como la sífilis  Treponema pallidum y la gonorrea Neisseria gonorrhoeae infectaba a hombres y mujeres de Londres.


Estas enfermedades causaban diferentes síntomas, empero los pobladores se mantenían desconcertados por no saber si eran producto de una misma enfermedad, dilema de la corriente unicista; o eran enfermedades diferentes, dilema de la corriente dualistas.
Para refutar dichas teorías, John Hunter ya reconocido por la sociedad médica de sus tiempos, se aventuró a realizar un experimento riesgoso para la época, donde logró autoinocularse un líquido putrefacto y amarillezco (pus) en su propio falo. En sus observaciones presento dos diferentes cuadros de infección de sífilis y de gonorrea, llegando a la conclusión de que ambas enfermedades eran producto de un mismo mal, dando razón a la corriente unicista.

En aquel periodo aún no se conocía algún método para aislar bacterias, y es un hecho casi probable que el portador de donde John extrajo el pus, presentará ambas afecciones.
Sin embargo John no fue víctima de su estupidez porque logró sobrevivir a ambas enfermedades, aunque le costará posponer su boda con la hermosa Anne Home por tres enfermizos años, durante este tiempo se fue curando con Mercurio (Hg) ingiriendo pequeñas dosis. Descubrió la inoculación primaria del chancro que causa la sífilis, que ahora lleva de nombre el Chancro hunter.

La teoría unicista prevaleció por mucho tiempo, hasta la llegada de Philippe Ricord que en el año de 1838, gracias a sus experimentos con personas contagiadas por ambos males, logro establecer que la sífilis era una enfermedad y la gonorrea un síndrome (conjunto de diferentes síntomas).

Gracias a él temerario John Hunter, su experimento muchos años después sirvió como punta de lanza para futuras investigaciones de transmisión sexual.


Del Taller de comunicación publica de la Ciencia, UAEM.