Límites de los científicos, de la ciencia y de sus aplicaciones.






Todo esfuerzo humano tiene limitaciones. Después de todo, los humanos no son dioses. Aquí procederé a nombrar algunas de las limitaciones que pueden experimentar los científicos y la ciencia.

1- Debilidad humana: La ciencia es practicada por humanos y por lo tanto padece de todas las limitaciones que éstos padecen. La codicia, la ambición, las mentiras, la miopía intelectual, los prejuicios no pueden ser excluidos del entorno de trabajo de los científicos, aunque está claro que no forman parte de la ciencia ni de sus métodos.

2- Estudiar lo mensurable: La ciencia sólo puede estudiar lo mensurable y es muy buena para manejar lo predecible, “Como se dijo anteriormente en Niveles de lo conocible. Sin embargo, nos enfrentamos continuamente con fenómenos que no son siempre mensurables ni predecibles y que, por lo tanto y al menos por el momento, no pueden ser abordados por la ciencia.

3- La ciencia es buena para descubrir conocimiento, más no para aplicarlo: Muchas actividades humanas implican toma de decisiones firmes utilizando pocos recursos y una información limitada. En este caso es mejor, para la acción, usar la experiencia, herramientas de ingeniería bien probadas, o algoritmos ampliamente utilizados, antes que aplicar el método científico.
Por ejemplo, la física aumenta nuestro conocimiento del mundo que tocamos y vemos, pero es la ingeniería la que construye sobre el conocimiento develado por la física. En la misma tónica, la biología, la fisiología y las ciencias de la vida descubren los misterios de la vida, en tanto que la medicina, la ingeniería agrícola y la veterinaria aplican buena parte de este conocimiento para resolver problemas específicos. Esta diferencia no significa, sin embargo, que una misma persona no pueda destacarse en ambos aspectos; significa que no todos los científicos son buenos ingenieros ni que todos los ingenieros son buenos científicos.

4- La ciencia pura difiere de la aplicada: Muchas disciplinas todavía no separan el descubrimiento de leyes y fenómenos naturales o sociales de su posible aplicación. Hay una separación neta entre física e ingeniería, o entre zoología y veterinaria, o entre la química y la ingeniería química, que se encuentra ausente en otras disciplinas académicas. Sería el caso de economistas y sociólogos, por ejemplo, quienes mezclan el estudio de los fenómenos reales con la proyección de ideales políticos y morales. O sea, la aspiración de construir una sociedad específica o de lograr un resultado específico, influencia el pensamiento en la fase analítica de estas disciplinas, por lo cual tiene un efecto similar al de los dogmas. La presión por aplicar el conocimiento a la solución de problemas prácticos limita las exploraciones de nuevas rutas heurísticas.

5- Las explicaciones científicas no satisfacen forzosamente necesidades y ansiedades psicológicas, ni la necesidad de afecto, ni el deseo de éxito o poder, ni muchos otros impulsos humanos. La ciencia es buena para descubrir lo desconocido y no para satisfacer necesidades y deseos humanos.

6- El ritmo de la innovación se hace más lento: Varios estudios muestran de manera convincente que la tasa de incremento de la innovación científica y tecnológica se está haciendo más lenta. La emergencia de modas en cuanto a ideas, rasgos culturales y tecnologías es un hecho conocido y probado de la historia humana. ¿Puede ocurrir que la ciencia llegue a ser sustituida por otras ideas “post-modernas”? ¿O es que la realidad se hace cada vez más compleja y escapa a los análisis científicos? ¿Hemos conseguido ya gran parte del conocimiento que la ciencia podía cosechar de la naturaleza?


Podríamos imaginar un futuro en el cual esfuerzos más interdisciplinarios extendieran la aplicabilidad de la ciencia a nuevos campos y en el cual emergiera una disciplina más compleja. Esto podría poner nuevas restricciones a la actividad científica y plantearía nuevos retos a la humanidad.

¿Qué es la Ciencia? Una visión interdisciplinaria

                                                       Klaus Jaffe