Una carta hipotética de Mendel a Darwin


                                              La carta… ¿mito o realidad?



Gregor Mendel                                                                     Charles Darwin
Heinzendo#16                                                                      Shrewsbury
6500-566 República Checa                                                  700-333 Inglaterra



Queridisimo Darwin, ¿cómo van las cosas por allá?

Antes que nada quisiera felicitarlo por las fantásticas investigaciones y descubrimientos que ha realizado, así como por la publicación de su libro <<El origen de las especies por medio de la selección natural>>. El árbol que representa la relación entre los animales y las plantas de la actualidad junto con los otros, ya extintos, sus ancestros, fue un golpe maestro. No sé si entendida realmente por todos o hasta por el autor mismo Mi querido Darwin. Tranquilícese mi tan estimado Darwin no pretendo ni vengo con esta carta a ridiculizar sus trabajos y mucho menos hacer aquello que muchos de los de su círculo pensante ya hicieron. Las acusaciones que le hacen son pura especulación de quién nunca observo atentamente el mundo que le rodea. Las pruebas que tanto le piden existen. Permanecen en mi jardín contempladas por quien aprecia su color y forma y, sin embargo, invisibles a los ojos de todos aquellos que tan solo ven y no las observan.
No sé si tenga razón en lo que voy a revelarle.
Aparentemente los razonamientos me parecen lógicos y, si lo fueran, mí querido amigo, nunca nadie volverá a poner en duda lo que dice, pues la respuesta a sus problemas tienen una solución racional, experimental y verificable. Mis investigaciones y experimentos en plantas me permitieron concluir que las características son transmitidas, entre individuos de la misma especie, durante la reproducción. ¿Le causa curiosidad? Le explico… Mis descubrimientos, al contrario de los suyos, se restringieron a un pequeño espacio de jardín y la manipulación de chicharos de la especie Pisum sativum. Utilicé chicharos en mis experimentos porque son plantas fáciles de cultivar y con características fácilmente observables. Presentan un intervalo corto entre cada generación y un número grande de descendientes, sus flores son hermafroditas en las cuales el androceo y el gineceo están encerrados sobre los pétalos, llevándolas, naturalmente, a auto fecundarse. Todas estas características facilitaron la manipulación de las cruzas y la obtención de líneas puras; las que reproducen descendencia idéntica por auto fecundación en todas las generaciones.
Cuando quiero hacer cruzas selectivas quito los estambres (todavía inmaduro) para evitar la auto fecundación y, cuando el gineceo está maduro pongo en su estigma los granos de polen de otra planta.

Inicialmente, mis trabajos no fueron desarrollados con carácter científico, sino que pretendía dar respuesta al contexto social e histórico en el que vivo. Como es de su conocimiento, la región de Morvia se encuentra repleta de propietarios de tierras que desean una “revolución agrícola” que aumente la producción. Para satisfacer este deseo se crearon en esta región muchas sociedades académicas, entre ellas se encuentra la Sociedad de Ciencias Naturales de Brunn, de la cual formo parte. Se adiciona a tales acontecimientos el hecho de haber nacido en el seno de una familia de agricultores que me entrenaron en la habilidad de la ejecución de la técnica de polinización artificial, esencial para las cruzas entre chicharon que efectué. Pero alejémonos de las explicaciones metodológicas y centrémonos en los resultados, que son los verdaderamente importantes. Los trabajos que desarrolle me condujeron a la formulación de tres leyes que le dejo aquí en forma resumida. La primera a la cual llamé la ley de la segregación, se dice que en la fase de formación de los gametos existen dos factores que se segregan. La segunda  ley, también conocida como ley de la homogeneidad, sostiene que las características de un individuo no son determinados por la combinación de los factores de los padres, pero si por la característica dominante de uno de los progenitores. En cuanto a la tercera ley, también denominada ley de la recombinación de los factores, dice que cada una de las características puras de cada variedad se transmite a la segunda generación de manera independiente entre sí.
Espero que se quede tan iluminado con mis descubrimientos como yo lo hice al leer los suyos. La unión de dos saberes constituirá la revolución del pensamiento científico… No hable de esto con nadie, queme la carta si lo encuentra prudente y venga, lo más pronto posible, a visitarme para que hablemos mejor de este asunto.
De respuesta a estas palabras y calme esta mente rebosante…

Gregor Mendel

Bibliografía

Campos R (ed.) et al. (2013). Un libro sobre evolución. CIBIO, Centro de investigación en Biodiversidad y Recursos Genéticos. Porto, Portugal.