Ritmos circadianos


Cuando amanece, las funciones de nuestro organismo se aceleran, anticipándose al aumento de actividad física que se aproxima. Las fases de vigilia-sueño en un adulto humano, la actividad motora espontanea, la temperatura corporal, los niveles intracelulares de electrolitos como el Cloro (Cl), los niveles de hormonas como el cortisol o la melatonina siguen un ritmo biológico entre 20-28hrs esto es un ritmo circadiano.

Son ritmos biológicos intrínsecos que tienen un  carácter periódico los cuales se manifiestan con un intervalo de 24 horas. En mamíferos, el ritmo circadiano que se considera más importante es el ciclo vigilia-sueño. En los humanos, el marcapasos circadiano central o reloj biológico y encuentra en los núcleos supraquiasmáticos (NSQ) del hipotálamo anterior, que es regulado por señales externas del entorno (zeitgebers, que significa «pista», en alemán), de los cuales el más potente es la exposición a la luz-oscuridad.


La luz se percibe por la retina, y modula la síntesis de melatonina («hormona de la oscuridad») y ayuda a sincronizar el reloj interno y la alternancia natural día-noche. Además, la luz artificial y el momento de su exposición pueden modificar el patrón de producción de la melatonina y afectar al sueño.


En los trastornos del ritmo circadiano, la cantidad y calidad del sueño es normal pero ocurren en un momento incorrecto de acuerdo a los horarios habituales. En ellos, el marcapasos circadiano está retrasado o adelantado respecto a la hora deseada o puede estar, simplemente, desajustado. En pediatría, los Trastornos del ritmo circadiano son relativamente frecuentes y se observan en un 10% de estos pacientes. Los niños y adolescentes con trastorno no han entrenado correctamente su reloj biológico a los horarios ambientales y tienen un retraso de fase (síndrome de retraso de fase del sueño, SrF), un adelanto de fase (síndrome de adelanto de fase del sueño, SAF), un RC de más de 24 horas (curso libre, Free-Running o síndrome hipernictemeral) o un patrón irregular de los episodios de sueño y vigilia. De todos ellos, el SrF es el más frecuente en pediatría y relativamente frecuente en adolescentes.

Infografía: SportLife