El pirata de Culiacán y la biología de un tuitero.


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El pirata de Culiacán, el buchón, personaje público, fiestero inusual, tequilero, caguamero, chelero de hueso colorado, admirado por algunos, odiado por otros. Su fama fue solo un sueño fugaz, algo pasajero, porque en estos momentos yace muerto.

¿Cuál era su intención? ¿Ser admirado por sus excentricidades? ¿Conquistar el corazón de las morras (mujeres) como el las llamaba? ¿Hacer amigos? ¿Ser una influencia para la sociedad?

Todo esto solo era un HANDICAP, un completo engaño que le había dado la confianza para insultar y ofender a las personas, para hacerlos de menos, una grandeza tan bien ganada, pero desde un principio muy peligrosa. Todo esto completamente innecesario para su supervivencia, pero necesario para su propio bienestar.

Pero, ¿qué es el Handicap? Es una hipótesis formulada en 1975 por el biólogo evolucionista israelí Amotz Zahavi que propone que la evolución de ciertas características iría en contra del principio Darwiniano de evolución; en lugar de servir para la conservación del individuo, lo pone en riesgo, pero de alguna manera le confieren ventajas en el momento de selección sexual. Hasta este punto recordemos que el pirata de Culiacán presumía de una supuesta riqueza, armas, carros y plebe, elementos que hacían que este personaje se rodee de mujeres “lindas”.

En conclusión: el principio de Handicap depende de la asunción de que los que lo utilizan negocian costo a favor de beneficio de una manera creativa. Todos estos beneficios con los que contaba el pirata de Culiacán fueron principalmente los responsables de su muerte. Al fin y al cabo, estaba muy expuesto al depredador. 


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