Historia del clima de la Tierra

Sígueme en Instagram: biologia_con_sam

SUSCRIBETE AL CANAL


Relatar la historia del clima no es tarea fácil porque, cada vez que uno cuenta algo de lo que pasó, siempre hay alguien que pregunta: ¿y tú cómo lo sabes? Entonces hay que ponerse a disertar, al menos sucintamente, sobre los complejos e ingeniosísimos métodos que a científicos de especialidades muy diferentes se les han ido ocurriendo para saberlo. Puede llevar un buen rato, por ejemplo, explicar lo que es un foraminífero y cómo a un oceanógrafo italiano apellidado Emiliani se le ocurrió determinar (más o menos) la temperatura del agua y las subidas y bajadas del nivel del mar a partir del análisis isotópico (¿isótopo?) de las conchas fósiles de estos bichitos. Todavía el asunto se complica más, porque a la gente normal le parece muy interesante esto del clima del pasado, pero no tiene mucha idea, ni se ha preguntado nunca, sobre el funcionamiento de los fenómenos más simples de la meteorología. ¿Por qué llueve? Porque caen gotas. ¿Por qué hace más calor en verano que en invierno? Porque el Sol pega más fuerte. En fin, al ser interrumpido con tantas preguntas sobre los métodos y con tantas explicaciones, no pedidas pero necesarias, sobre los elementos del clima, es fácil que uno desista de hacer un relato histórico, y acabe mezclando el presente con el pasado, el Protocolo de Kyoto con el clima calentito del Jurásico. Como si todo, a la manera de las noticias de un telediario, pasase a la vez, a la misma escala, mezclado y comprimido en treinta minutos. Seguir leyendo...